Hace un par de días se lagalizó en el Congreso el acuerdo logrado entre el Gobierno y la Central Única de Trabajadores (CUT) que reajusta el salario mínimo desde los actuales $144.000 a los $159.000, transformándose en uno de los más altos de Sud América.
Esto, que debiera ser en alguna medida motivo de alegría porque permitirá que llegue un poco más de dindero a los hogares más desposeídos de nuestra sociedad, y lleve en una m+inima parte algo de la bonanza que supuestamente hemos vivido, ha sido objeto de críticas por algunos economistas dogmáticos.
El aumento mencionado corresponde a un 10,4%, al que si le descontamos la inflacíón del año pasado, alrededor del 8%, quedamos con un aumento real de aproximadamente 2%. Sin embargo hay sectores más fundamentalistas que han salido a criticar este acuerdo, afirmando que traerá más desempleo, y así figura hoy en El Mercurio, domde se dice que este aumento "genera menor flexibilidad laboral", según un informe de Libertad y Desarrollo.
Me alegro que sinceren por fin los términos, y que cuando hablan de la tan requerida "flexibilidad laboral" en realidad se refieren a lo que temen muchos trabajadores y algunos sectores políticos, que es más fragilidad laboral. Parece que algunos economistas controlan la inflación sólo manteniendo sueldos paupérrimos... claro que no son sus sueldos.
jueves, 19 de junio de 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario